Reina-Valera 1909
Romanos 12
Pasajes de este capítulo 3
Sacrificios vivos
Romanos 12:1–81 ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
2 Y no os conforméis á este siglo; sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
3 Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con sensatez, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función;
5 Así muchos somos un cuerpo en Cristo, pero todos miembros los unos de los otros.
6 De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe;
7 O si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;
8 El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo con generosidad; el que dirige, con dedicación; el que hace misericordia, con alegría.
Amor, celo, esperanza, hospitalidad
Romanos 12:9–139 El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno;
10 Amándoos los unos á los otros con amor fraternal; dándoos preferencia en honra los unos a los otros;
11 En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor;
12 Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
13 Contribuyendo a las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.
Perdón
Romanos 12:14–2114 Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis.
15 Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.
16 Unánimes entre vosotros: no altivos, sino relacionándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión.
17 No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18 Si se puede hacer, en cuanto dependa de vosotros, tened paz con todos los hombres.
19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos; más bien, dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, brasas de fuego amontonas sobre su cabeza.
21 No seas vencido de lo malo; pero vence con el bien el mal.