Reina-Valera 1909
Marcos 14
Pasajes de este capítulo 10
El complot para matar a Jesús
Marcos 14:1–21 Y DOS días después era la Pascua y la fiesta de los panes sin levadura: y procuraban los principales sacerdotes y los escribas cómo le prenderían con engaño, y le matarían.
2 Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo.
Jesús ungido en Betania
Marcos 14:3–93 Y estando él en Bethania en casa de Simón el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un frasco de alabastro con perfume de nardo puro muy costoso; y rompiendo el frasco, derramóselo sobre su cabeza.
4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?
5 Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á los pobres. Y murmuraban contra ella.
6 Pero Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la molestáis? Ha hecho una buena obra conmigo;
7 Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; pero á mí no siempre me tendréis.
8 Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.
9 De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella.
Judas acepta traicionar a Jesús
Marcos 14:10–1110 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregársele.
11 Y ellos oyéndolo se alegraron, y prometieron que le darían dinero. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría.
Preparando la Pascua
Marcos 14:12–1612 Y el primer día de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero pascual, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?
13 Y envía dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle;
14 Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?
15 Y él os mostrará una gran habitación superior ya preparada: preparad para nosotros allí.
16 Y fueron sus discípulos, y vinieron á la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.
La última cena
Marcos 14:17–2617 Y llegada la tarde, fué con los doce.
18 Y como se sentaron á la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.
19 Entonces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿ Seré yo? Y el otro: ¿ Seré yo?
20 Y él respondiendo les dijo: Es uno de los doce que moja conmigo en el plato.
21 A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera á aquel hombre si nunca hubiera nacido.
22 Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
23 Y tomando la copa, habiendo dado gracias, les dió: y todos bebieron de ella.
24 Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios.
26 Y después de cantar el himno, salieron al monte de los Olivos.
Jesús predice la negación de Pedro
Marcos 14:27–3127 Jesús entonces les dice: Todos me abandonaréis esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas.
28 Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.
29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos te abandonen, yo no.
30 Y le dice Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.
31 Pero él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
Jesús ora en Getsemaní
Marcos 14:32–4232 Y vienen al lugar que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.
33 Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó a sentir temor y profunda angustia.
34 Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: quedaos aquí y velad.
35 Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.
36 Y decía: Abba, Padre, todo te es posible; aparta de mí esta copa; pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.
37 Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora?
38 Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.
39 Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.
40 Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y no sabían qué responderle.
41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.
42 Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.
La traición de Jesús
Marcos 14:43–5243 Y luego, aun hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos.
44 Y el que le entregaba les había dado una señal acordada, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle, y llevadle con seguridad.
45 Y como vino, se acercó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó.
46 Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.
47 Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.
48 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Cómo contra un bandido habéis salido con espadas y con palos á tomarme?
49 Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.
50 Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron.
51 Pero un joven le seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los jóvenes le prendieron:
52 Pero él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.
Jesús ante el Sanedrín
Marcos 14:53–6553 Y trajeron á Jesús al sumo sacerdote; y se juntaron á él todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas.
54 Pero Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los servidores, y calentándose al fuego.
55 Y los principales sacerdotes y todo el Consejo buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; pero no lo hallaban.
56 Porque muchos decían falso testimonio contra él; pero sus testimonios no coincidían.
57 Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo:
58 Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho por manos humanas, y en tres días edificaré otro no hecho por manos humanas.
59 Pero ni aun así coincidía el testimonio de ellos.
60 Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó á Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan éstos contra ti?
61 Pero él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
62 Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
63 Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos?
64 Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos lo condenaron como merecedor de muerte.
65 Y algunos comenzaron á escupir en él, y cubrir su rostro, y á darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herían de bofetadas.
Pedro niega a Jesús
Marcos 14:66–7266 Y estando Pedro abajo en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote;
67 Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas.
68 Pero él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y cantó el gallo.
69 Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí: Este es de ellos.
70 Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu manera de hablar lo confirma.
71 Y él comenzó á maldecir y á jurar: No conozco á este hombre de quien habláis.
72 Y el gallo cantó la segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.