Reina-Valera 1909
San Mateo 6
Pasajes de este capítulo 6
Dar a los necesitados
San Mateo 6:1–41 MIRAD que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
2 Cuando pues haces limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser elogiados por los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.
3 Pero cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;
4 Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público.
El Padrenuestro
San Mateo 6:5–155 Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en las esquinas de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
6 Pero tú, cuando oras, entra en tu habitación, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
7 Y orando, no uséis repeticiones sin sentido, como los Gentiles; que piensan que por su palabrería serán oídos.
8 No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
9 Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentación, sino líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
14 Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.
15 Pero si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Ayuno adecuado
San Mateo 6:16–1816 Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, sombríos; porque ellos desfiguran sus rostros para parecer á los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
17 Pero tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;
18 Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
Tesoros en el cielo
San Mateo 6:19–2119 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde ladrones entran a robar;
20 Pero haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni óxido corrompen, y donde ladrones no entran a robar:
21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo
San Mateo 6:22–2422 La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:
23 Pero si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la luz que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?
24 Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á las riquezas.
No te preocupes
San Mateo 6:25–3425 Por tanto os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?
27 Pero ¿quién de vosotros podrá, preocupándose, añadir á su estatura un codo?
28 Y por el vestido ¿por qué os preocupáis? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
29 Pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?
31 No os preocupéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos vestiremos?
32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas.
33 Pero buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os preocupéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.