Reina-Valera 1909
Santiago 1
Pasajes de este capítulo 4
Un saludo de Santiago
Santiago 1:11 JACOBO, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, á las doce tribus que están esparcidas, saludos.
Regocijarse en las pruebas
Santiago 1:2–122 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas pruebas;
3 Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce perseverancia.
4 Pero lleve la perseverancia a término su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa.
5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da á todos abundantemente, y no reprocha; y le será dada.
6 Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.
7 No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.
8 El hombre de ánimo dividido es inconstante en todos sus caminos.
9 El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación:
10 Pero el que es rico, en su bajeza; porque él se pasará como la flor de la hierba.
11 Porque salido el sol con ardor, la hierba se secó, y su flor se cayó, y pereció su hermosa apariencia: así también se marchitará el rico en todos sus caminos.
12 Bienaventurado el varón que soporta la prueba; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman.
Regalos buenos y perfectos
Santiago 1:13–1813 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta á alguno:
14 Sino que cada uno es tentado, cuando de su propio mal deseo es atraído y seducido.
15 Y el mal deseo, después que ha concebido, da a luz el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte.
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Todo buen regalo y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
18 El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
Escuchar y hacer
Santiago 1:19–2719 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:
20 Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21 Por lo cual, dejando toda inmundicia y abundancia de maldad, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede hacer salvas vuestras almas.
22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.
23 Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se consideró á sí mismo, y se fué, y luego se olvidó qué tal era.
25 Pero el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho.
26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
27 La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.