Reina-Valera 1909
San Mateo 22
Pasajes de este capítulo 5
La parábola del banquete
San Mateo 22:1–141 Y RESPONDIENDO Jesús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:
2 El reino de los cielos es semejante á un rey que celebró la boda de su hijo;
3 Y envió sus siervos para que llamasen los invitados a la boda; pero no quisieron venir.
4 Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está listo: venid á las bodas.
5 Pero ellos no hicieron caso, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;
6 Y otros, tomando á sus siervos, los maltrataron y los mataron.
7 Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos asesinos, y puso fuego á su ciudad.
8 Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están preparadas; pero los que eran llamados no eran dignos.
9 Id pues á los cruces de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis.
10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de invitados.
11 Y entró el rey para ver los invitados, y vió allí un hombre no vestido de boda.
12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Pero él se quedó sin palabras.
13 Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.
14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
Pagar impuestos al César
San Mateo 22:15–2215 Entonces, idos los Fariseos, consultaron cómo le tomarían en alguna palabra.
16 Y envían á él los discípulos de ellos, con los Herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres sincero, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te dejas influir por nadie, porque no muestras favoritismo.
17 Dinos pues, ¿qué te parece? ¿es lícito dar tributo á César, ó no?
18 Pero Jesús, entendida la malicia de ellos, les dice: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?
19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
20 Entonces les dice: ¿De quién son esta imagen y esta inscripción?
21 Le dicen: De César. Y les dice: Pagad pues á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios.
22 Y oyendo esto, se maravillaron; y dejándole se fueron.
Los saduceos y la resurrección
San Mateo 22:23–3323 Aquel día llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron,
24 Diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia á su hermano.
25 Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer á su hermano.
26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.
27 Y después de todos murió también la mujer.
28 En la resurrección pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? porque todos la tuvieron.
29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.
30 Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; sino que son como los ángeles de Dios en el cielo.
31 Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os es dicho por Dios, que dice:
32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
33 Y oyendo esto las gentes, estaban atónitas de su doctrina.
El mandamiento más grande
San Mateo 22:34–4034 Entonces los Fariseos, oyendo que había hecho callar a los Saduceos, se juntaron á una.
35 Y preguntó uno de ellos, experto en la ley, tentándole y diciendo:
36 Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?
37 Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.
38 Este es el primero y el grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
¿De quién es el Hijo el Cristo?
San Mateo 22:41–4641 Y estando juntos los Fariseos, Jesús les preguntó,
42 Diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿de quién es Hijo? Le dicen: De David.
43 El les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:
44 Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate a mi derecha, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?
45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?
46 Y nadie le podía responder palabra; ni se atrevió alguno desde aquel día a preguntarle más.