Reina-Valera 1909
San Lucas 21
Pasajes de este capítulo 7
La ofrenda de la viuda pobre
San Lucas 21:1–41 Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en la caja de las ofrendas.
2 Y vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas.
3 Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos:
4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; pero ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
La destrucción del templo y otras señales
San Lucas 21:5–95 Y á unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:
6 Estas cosas que veis, días vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruída.
7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?
8 El entonces dijo: Mirad, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y, El tiempo está cerca: por tanto, no vayáis en pos de ellos.
9 Pero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: pero no será enseguida el fin.
Testificando a todas las naciones
San Lucas 21:10–1910 Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino;
11 Y habrá grandes terremotos, y en varios lugares hambrunas y epidemias: y habrá espantos y grandes señales del cielo.
12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.
13 Y os será para testimonio.
14 Poned pues en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder:
15 Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.
16 Pero seréis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán á algunos de vosotros.
17 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
18 Pero un pelo de vuestra cabeza no perecerá.
19 En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.
La destrucción de Jerusalén
San Lucas 21:20–2420 Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.
21 Entonces los que estuvieren en Judea, huyan á los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
22 Porque estos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
23 Pero ¡ay de las embarazadas, y de las que amamantan en aquellos días! porque habrá gran angustia sobre la tierra e ira en este pueblo.
24 Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones: y Jerusalem será pisoteada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles sean cumplidos.
El regreso del Hijo del Hombre
San Lucas 21:25–2825 Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las olas:
26 Desfalleciendo los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán al mundo: porque las potencias de los cielos serán conmovidas.
27 Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y majestad grande.
28 Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.
La lección de la higuera
San Lucas 21:29–3329 Y les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:
30 Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca.
31 Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.
32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo sea hecho.
33 El cielo y la tierra pasarán; pero mis palabras no pasarán.
Esté atento durante el día
San Lucas 21:34–3834 Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de las preocupaciones de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
36 Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.
37 Y enseñaba de día en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.
38 Y todo el pueblo venía á él por la mañana, para oirle en el templo.