Reina-Valera 1909
Números 11
Pasajes de este capítulo 4
Las quejas del pueblo
Números 11:1–91 Y ACONTECIÓ que el pueblo se quejó, y Jehová lo oyó: y oyólo Jehová, y enardecióse su furor, y se encendió en ellos fuego de Jehová y consumió el un cabo del campo.
2 Entonces el pueblo clamó á Moisés, y Moisés oró á Jehová, y soterróse el fuego.
3 Y llamó á aquel lugar Taberah; porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.
4 Y la multitud extranjera que estaba entre ellos tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡Quién nos diera á comer carne!
5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto gratis, de los pepinos, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos:
6 Y ahora nuestra alma se seca; que nada sino maná ven nuestros ojos.
7 Y era el maná como semilla de cilantro, y su color como color de bdelio.
8 El pueblo se dispersaba, y recogían, y molían en molinos, ó majaban en morteros, y lo cocían en caldera, ó hacían de él tortas: y su sabor era como sabor de aceite nuevo.
9 Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía de sobre él.
La queja de Moisés
Números 11:10–1510 Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno á la puerta de su tienda: y el furor de Jehová se encendió en gran manera; también Moisés se disgustó.
11 Y dijo Moisés á Jehová: ¿Por qué has tratado mal á tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?
12 ¿Concebí yo á todo este pueblo? ¿engendrélo yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como una nodriza lleva al niño de pecho, á la tierra de la cual juraste á sus padres?
13 ¿De dónde tengo yo carne para dar á todo este pueblo? porque claman á mí, diciendo: Danos carne que comamos.
14 No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que es demasiado pesado para mí.
15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.
Setenta ancianos ungidos
Números 11:16–3016 Entonces Jehová dijo á Moisés: Júntame setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus dirigentes; y tráelos á la puerta del tabernáculo del testimonio, y esperen allí contigo.
17 Y yo descenderé y hablaré allí contigo; y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.
18 Pero dirás al pueblo: Consagraos para mañana, y comeréis carne: pues que habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: ¡Quién nos diera á comer carne! ¡cierto mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis.
19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días;
20 Sino hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os cause repugnancia: por cuanto menospreciasteis á Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?
21 Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil hombres á pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y tú dices: Les daré carne, y comerán el tiempo de un mes.
22 ¿Se han de degollar para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿ó se juntarán para ellos todos los peces de la mar para que tengan suficiente?
23 Entonces Jehová respondió á Moisés: ¿Hase acortado la mano de Jehová? ahora verás si te sucede mi dicho, ó no.
24 Y salió Moisés, y dijo al pueblo las palabras de Jehová: y juntó los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del tabernáculo.
25 Entonces Jehová descendió en la nube, y habló con él; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y fué que, cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
26 Y habían quedado en el campo dos varones, llamado el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu: estaban estos entre los inscritos, mas no habían salido al tabernáculo; y profetizaron en el campo.
27 Y corrió un joven, y dió aviso á Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campo.
28 Entonces respondió Josué hijo de Nun, ministro de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos.
29 Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? mas ojalá que todo el pueblo de Jehová fuesen profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.
30 Y Moisés regresó al campamento, él y los ancianos de Israel.
La codorniz y la plaga
Números 11:31–3531 Y salió un viento de Jehová, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el campamento, un día de camino de la una parte, y un día de camino de la otra, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la haz de la tierra.
32 Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo alrededor del campamento.
33 Aun estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que la terminaran de masticar, cuando el furor de Jehová se encendió en el pueblo, é hirió Jehová al pueblo con una muy grande plaga.
34 Y llamó el nombre de aquel lugar Kibroth-hattaavah, por cuanto allí sepultaron á los que habían tenido aquel deseo desmedido.
35 De Kibroth-hattaavah el pueblo partió á Haseroth, y acampó en Haseroth.