Reina-Valera 1909
Judas 1
Pasajes de este capítulo 4
Un saludo de Judas
Judas 1:1–21 JUDAS, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, á los llamados, santificados en Dios Padre, y conservados en Jesucristo:
2 Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados.
El juicio de Dios sobre los impíos
Judas 1:3–163 Amados, por el gran empeño que tenía de escribiros de la salvación que compartimos, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada á los santos.
4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y negando á Dios que solo es el que tiene dominio, y á nuestro Señor Jesucristo.
5 Os quiero pues amonestar, ya que alguna vez habéis sabido esto, que el Señor habiendo salvado al pueblo de Egipto, después destruyó á los que no creían:
6 Y á los ángeles que no conservaron su posición, pero dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día:
7 Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que ellos habían practicado inmoralidad sexual, y habían seguido la carne extraña, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el juicio del fuego eterno.
8 De la misma manera también estos soñadores contaminan la carne, y menosprecian la potestad, y insultan a las potestades superiores.
9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió á pronunciar un juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.
10 Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente conocen, se corrompen en ellas, como bestias brutas.
11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron en el error de Balaam por recompensa, y perecieron en la rebelión de Coré.
12 Estos son manchas en vuestros banquetes, que banquetean juntamente, apacentándose á sí mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;
13 Fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones; estrellas erráticas, á las cuales es reservada eternalmente la oscuridad de las tinieblas.
14 De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adam, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares,
15 A hacer juicio contra todos, y a demostrar la culpa de todos los impíos de entre ellos por todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y por todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.
16 Estos son murmuradores, quejumbrosos, andando según sus deseos; y su boca habla cosas soberbias, adulando a las personas para sacar provecho.
Un llamado a perseverar
Judas 1:17–2317 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
18 Como os decían: Que en el último tiempo habría burladores, que andarían según sus malvados deseos.
19 Estos son los que hacen divisiones, no espirituales, no teniendo el Espíritu.
20 Pero vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo,
21 Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna.
22 Y acoged con compasión a algunos, discerniendo:
23 Pero haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne.
Doxología
Judas 1:24–2524 A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría,
25 Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén.