Reina-Valera 1909
Hechos 5
Pasajes de este capítulo 5
Ananías y Safira
Hechos 5:1–111 Pero un varón llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una posesión,
2 Y retuvo fraudulentamente parte del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo una parte, la puso á los pies de los apóstoles.
3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón á que mintieses al Espíritu Santo, y retuvieses fraudulentamente parte del precio del terreno?
4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba á ti? y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido á los hombres, sino á Dios.
5 Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó y murió. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
6 Y levantándose los jóvenes, le tomaron, y sacándolo, lo sepultaron.
7 Y pasado espacio como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.
8 Entonces Pedro le dijo: Dime: ¿vendisteis el terreno por esa cantidad? Y ella dijo: Sí, por esa cantidad.
9 Y Pedro le dijo: ¿Por qué os concertasteis para tentar al Espíritu del Señor? He aquí á la puerta los pies de los que han sepultado á tu marido, y te sacarán.
10 Y de inmediato cayó a los pies de él y murió: y entrados los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto á su marido.
11 Y vino un gran temor en toda la iglesia, y en todos los que oyeron estas cosas.
Los apóstoles sanan a muchos
Hechos 5:12–1612 Y por las manos de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.
13 Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; pero el pueblo los alababa grandemente.
14 Y los que creían en el Señor se aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;
15 Tanto que echaban los enfermos por las calles, y los ponían en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, á lo menos su sombra tocase á alguno de ellos.
16 Y aun de las ciudades vecinas concurría multitud á Jerusalem, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; los cuales todos eran curados.
Los apóstoles arrestados y liberados
Hechos 5:17–2317 Entonces levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de celos;
18 Y echaron mano á los apóstoles, y los pusieron en la cárcel pública.
19 Pero el ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo:
20 Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida.
21 Y oído que hubieron esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, viniendo el sumo sacerdote, y los que eran con él, convocaron el Consejo, y á todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron á la cárcel para que fuesen traídos.
22 Pero como llegaron los guardias, y no los hallaron en la cárcel, volvieron, y dieron aviso,
23 Diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas que estaban delante de las puertas; pero cuando abrimos, á nadie hallamos dentro.
Los Apóstoles ante el Sanedrín
Hechos 5:24–3224 Y cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría á parar aquello.
25 Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que echasteis en la cárcel, están en el templo, y enseñan al pueblo.
26 Entonces fué el jefe de la guardia con los guardias, y los trajo sin violencia; porque temían del pueblo ser apedreados.
27 Y como los trajeron, los presentaron en el Consejo: y el sumo sacerdote les preguntó,
28 Diciendo: ¿No os ordenamos estrictamente que no enseñaseis en este nombre? y he aquí, habéis llenado á Jerusalem de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de este hombre.
29 Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer á Dios antes que á los hombres.
30 El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero.
31 A éste ha Dios exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y perdón de pecados.
32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen.
El consejo de Gamaliel
Hechos 5:33–4233 Ellos, oyendo esto, se enfurecían y planeaban matarlos.
34 Entonces levantándose en el Consejo un Fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley, venerable á todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento á los apóstoles.
35 Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer.
36 Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien; al que se agregó un número de hombres como cuatrocientos: el cual fué matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos á nada.
37 Después de éste, se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con él, fueron dispersados.
38 Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres y dejadlos en paz; porque si este consejo ó esta obra es de los hombres, se desvanecerá:
39 Pero si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo á Dios.
40 Y convinieron con él: y llamando á los apóstoles, después de azotados, les ordenaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y soltáronlos.
41 Y ellos partieron de delante del Consejo, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer deshonra por el Nombre.
42 Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar á Jesucristo.