Reina-Valera 1909
Colosenses 2
Pasajes de este capítulo 2
Ausente en cuerpo, presente en espíritu
Colosenses 2:1–51 PORQUE quiero que sepáis cuánto me esfuerzo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron mi rostro en carne;
2 Para que sean animados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de pleno entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo;
3 En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
4 Y esto digo, para que nadie os engañe con palabras persuasivas.
5 Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante con el espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden, y la firmeza de vuestra fe en Cristo.
Vivo con Cristo
Colosenses 2:6–236 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él:
7 Arraigados y edificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis aprendido, creciendo en ella con acciones de gracias.
8 Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo:
9 Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente:
10 Y en él estáis completos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad:
11 En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo;
12 Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la acción de Dios que le levantó de los muertos.
13 Y á vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,
14 Anulando el documento de los decretos que nos era contrario, que era contra nosotros, quitándolo de en medio y clavándolo en la cruz;
15 Y despojando los principados y las potestades, los expuso públicamente a la vergüenza, triunfando de ellos en sí mismo.
16 Por tanto, nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó con respecto a un día de fiesta, a la luna nueva o a los sábados:
17 Lo cual es la sombra de lo por venir; pero el cuerpo es de Cristo.
18 Nadie os prive de vuestro premio, aparentando humildad y rindiendo culto a los ángeles, metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,
19 Y no manteniéndose unido a la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y unido por los ligamentos y articulaciones, crece con el crecimiento que da Dios.
20 Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los principios del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas,
21 Tales como, No manejes, ni gustes, ni aun toques,
22 (Todas estas cosas perecen con el uso), en conformidad á mandamientos y doctrinas de hombres?
23 Tales cosas tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto autoimpuesto, y humildad, y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno para frenar los apetitos de la carne.