Reina-Valera 1909
Apocalipsis 6
Pasajes de este capítulo 6
El Primer Sello: El Caballo Blanco
Apocalipsis 6:1–21 Y MIRÉ cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí á uno de los cuatro seres vivientes diciendo como con una voz de trueno: Ven y ve.
2 Y miré, y he aquí un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de él, tenía un arco; y le fué dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese.
El Segundo Sello: La Guerra
Apocalipsis 6:3–43 Y cuando él abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y ve.
4 Y salió otro caballo rojo: y al que estaba sentado sobre él, fué dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos á otros: y le fue dada una grande espada.
El tercer sello: el hambre
Apocalipsis 6:5–65 Y cuando él abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de él, tenía una balanza en su mano.
6 Y oí una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario: y no hagas daño al vino ni al aceite.
El Cuarto Sello: La Muerte
Apocalipsis 6:7–87 Y cuando él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y ve.
8 Y miré, y he aquí un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte; y el infierno le seguía: y le fué dada autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra.
El Quinto Sello: Los Mártires
Apocalipsis 6:9–119 Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos tenían.
10 Y clamaban en alta voz diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?
11 Y a cada uno le fue dada una vestidura blanca, y les fue dicho que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
El Sexto Sello: Terror
Apocalipsis 6:12–1712 Y miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fué hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de tela áspera de pelo, y la luna se puso toda como sangre;
13 Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa sus higos cuando es movida de gran viento.
14 Y el cielo se apartó como un rollo que se enrolla; y todo monte y las islas fueron movidas de sus lugares.
15 Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;
16 Y decían á los montes y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero:
17 Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá estar firme?