Reina-Valera 1909
Apocalipsis 12
Pasajes de este capítulo 3
La mujer y el dragón
Apocalipsis 12:1–61 Y UNA grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
2 Y estando embarazada, clamaba con dolores de parto, y sufría tormento por parir.
3 Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
4 Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para parir, á fin de devorar á su hijo cuando hubiese parido.
5 Y ella dio a luz un hijo varón, el cual había de regir todas las naciones con vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios y á su trono.
6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la mantengan mil doscientos y sesenta días.
La guerra en el cielo
Apocalipsis 12:7–127 Y fué hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles,
8 Y no prevalecieron, ni su lugar fué más hallado en el cielo.
9 Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
10 Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
11 Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.
12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido á vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
La mujer perseguida
Apocalipsis 12:13–1713 Y cuando vió el dragón que él había sido arrojado á la tierra, persiguió á la mujer que había dado a luz al hijo varón.
14 Y fueron dadas á la mujer dos alas de grande águila, para que de la presencia de la serpiente volase al desierto, á su lugar, donde es mantenida por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.
15 Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un río, á fin de hacer que fuese arrastrada por el río.
16 Y la tierra ayudó á la mujer, y la tierra abrió su boca, y absorbió el río que había echado el dragón de su boca.
17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fué á hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.