Reina-Valera 1909
2 Tesalonicenses 2
Pasajes de este capítulo 2
El hombre del pecado
2 Tesalonicenses 2:1–121 Pero os rogamos, hermanos, cuanto á la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él,
2 Que no os dejéis perturbar fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como si el día del Señor ya hubiera llegado.
3 No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
4 Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adora; tanto que se siente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que impide, para que á su tiempo se manifieste.
7 Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide;
8 Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;
9 A aquel inicuo, cuya venida es según operación de Satanás, con gran poder, y señales, y milagros mentirosos,
10 Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
11 Por tanto, pues, les envía Dios un poder engañoso, para que crean á la mentira;
12 Para que sean condenados todos los que no creyeron á la verdad, sino que se complacieron en la iniquidad.
Mantente firme
2 Tesalonicenses 2:13–1713 Pero nosotros debemos dar siempre gracias á Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad:
14 A lo cual os llamó por nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, ó por carta nuestra.
16 Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dió consolación eterna, y buena esperanza por gracia,
17 Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.