Reina-Valera 1909
2 Corintios 11
Pasajes de este capítulo 2
Pablo y los falsos apóstoles
2 Corintios 11:1–151 OJALÁ toleraseis un poco mi locura; pero toleradme.
2 Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado á un marido, para presentaros como una virgen pura á Cristo.
3 Pero temo que como la serpiente engañó á Eva con su astucia, vuestros pensamientos sean de alguna manera corrompidos y apartados de la sincera devoción a Cristo.
4 Porque si el que viene, predicare otro Jesús que el que hemos predicado, ó recibiereis otro espíritu del que habéis recibido, ú otro evangelio del que habéis aceptado, lo toleraríais fácilmente.
5 Cierto pienso que en nada he sido inferior á aquellos grandes apóstoles.
6 Porque aunque no sea elocuente al hablar, no me falta conocimiento: pero en todo os lo hemos demostrado claramente.
7 ¿Pequé yo humillándome á mí mismo, para que vosotros fueseis ensalzados, porque os he predicado el evangelio de Dios gratuitamente?
8 He despojado las otras iglesias, recibiendo salario para ministraros á vosotros.
9 Y estando con vosotros y teniendo necesidad, á ninguno fuí carga; porque lo que me faltaba, suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia: y en todo me guardé de ser una carga para vosotros, y me guardaré.
10 Es la verdad de Cristo en mí, que esta gloria no me será cerrada en las partes de Acaya.
11 ¿Por qué? ¿porque no os amo? Dios lo sabe.
12 Pero lo que hago, haré aún, para cortar la ocasión de aquellos que la desean, á fin de que en aquello que se glorían, sean hallados semejantes á nosotros.
13 Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, haciéndose pasar por apóstoles de Cristo.
14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
15 Así que, no es mucho si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme á sus obras.
El sufrimiento y el servicio de Pablo
2 Corintios 11:16–3316 Otra vez digo: Que nadie me estime ser loco; de otra manera, recibidme como á loco, para que aun me gloríe yo un poquito.
17 Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloria.
18 Pues que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré.
19 Porque de buena gana toleráis los necios, siendo vosotros sabios:
20 Porque toleráis si alguno os pone en servidumbre, si alguno os devora, si alguno se aprovecha de vosotros, si alguno se ensalza, si alguno os hiere en la cara.
21 Lo digo para vergüenza mía, como si nosotros hubiésemos sido débiles. Pero en lo que otro tuviere osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía.
22 ¿Son Hebreos? yo también. ¿Son Israelitas? yo también. ¿Son descendencia de Abraham? también yo.
23 ¿Son ministros de Cristo? (como poco sabio hablo) yo más: en trabajos más abundante; en azotes sin medida; en cárceles más; en peligros de muerte, muchas veces.
24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.
25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado en lo profundo de la mar;
26 En caminos muchas veces, peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los Gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en la mar, peligros entre falsos hermanos;
27 En trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;
28 Además de otras cosas, me agobia cada día, la preocupación por todas las iglesias.
29 ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me quemo?
30 Si es necesario gloriarse, me gloriaré yo de lo que es de mi debilidad.
31 El Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, que es bendito por siglos, sabe que no miento.
32 En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los Damascenos para prenderme;
33 Y fuí descolgado del muro en una canasta grande por una ventana, y escapé de sus manos.