Reina-Valera 1909
1 Pedro 5
Pasajes de este capítulo 3
Instrucciones para los ancianos
1 Pedro 5:1–41 RUEGO á los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:
2 Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de él, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;
3 Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo ejemplos del rebaño.
4 Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Echa tus preocupaciones sobre él
1 Pedro 5:5–95 Igualmente, jóvenes, sed sujetos á los ancianos; y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
6 Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo;
7 Echando toda vuestra ansiedad en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:
9 Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas entre vuestros hermanos que están en el mundo.
Bendición y despedida
1 Pedro 5:10–1410 Pero el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os restaure, confirme, fortalezca y establezca.
11 A él sea gloria é imperio para siempre. Amén.
12 Por Silvano, el hermano fiel, según yo pienso, os he escrito brevemente, exhortándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis.
13 La iglesia que está en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, os saluda, y Marcos mi hijo.
14 Saludaos unos á otros con beso de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.