Reina-Valera 1909
1 Corintios 4
Pasajes de este capítulo 2
Siervos de Cristo
1 Corintios 4:1–131 TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
2 Pero ahora se requiere en los administradores, que cada uno sea hallado fiel.
3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, ó de juicio humano; y ni aun yo me juzgo.
4 Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga, el Señor es.
5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza.
6 Pero esto, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, para que ninguno se envanezca a favor de uno contra otro.
7 Porque ¿quién te distingue? ¿ó qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido?
8 Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis; y ojalá reinéis, para que nosotros reinemos también juntamente con vosotros.
9 Porque á lo que pienso, Dios nos ha mostrado á nosotros los apóstoles por los últimos, como á sentenciados á muerte: porque somos hechos espectáculo al mundo, y á los ángeles, y á los hombres.
10 Nosotros necios por amor de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, y vosotros fuertes; vosotros estimados, y nosotros despreciados.
11 Hasta esta hora pasamos hambre, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos heridos de golpes, y andamos sin hogar fijo;
12 Y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos: padecemos persecución, y sufrimos:
13 Somos calumniados, y rogamos: hemos venido á ser como la basura del mundo, el desecho de todos hasta ahora.
La advertencia paternal de Pablo
1 Corintios 4:14–2114 No escribo esto para avergonzaros: sino que os amonesto como á mis hijos amados.
15 Porque aunque tengáis diez mil tutores en Cristo, no tendréis muchos padres; que en Cristo Jesús yo os engendré por el evangelio.
16 Por tanto, os ruego que me imitéis.
17 Por lo cual os he enviado á Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará cuáles son mis caminos en Cristo, de la manera que enseño en todas partes en todas las iglesias.
18 Pero algunos están envanecidos, como si nunca hubiese yo de ir á vosotros.
19 Pero iré pronto á vosotros, si el Señor quisiere; y entenderé, no las palabras de los que andan hinchados, sino el poder.
20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
21 ¿Qué queréis? ¿iré á vosotros con vara, ó con amor y espíritu de mansedumbre?